| Tanto
el té negro como el verde son
ricos en compuestos antioxidantes
llamados polifenoles, que han demostrado
ser capaces de bloquear el crecimiento
del cáncer en estudios de laboratorio
y en estudios animales.
Para estudiar si beber té puede
proteger frente al cáncer de
ovario, investigadoras suecas estudiaron
a más de 61.000 mujeres, entre
40 y 76 años de edad, que participaban
en un programa de detección
del cáncer de mama mediante
mamografía, quienes completaron
unos cuestionarios con información
sobre su dieta y otros factores.
Durante el seguimiento, de unos 15
años de promedio, 301 mujeres
desarrollaron cáncer de ovario.
En comparación con las que
nunca bebían té, las
que bebían menos de una taza
al día tenían un 18%
menos de riesgo de desarrollar cáncer
de ovario. Una taza al día
reducía el riesgo en un 24%.
Dos o más tazas al día
lo reducía en un 46%.
Las mujeres que bebían té,
estaban más delgadas y comían
más fruta y vegetales, de manera
que tenían un estilo de vida
más saludable, lo que también
ayuda a reducir el riesgo de cáncer
de ovario.
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